¿Te atreves a soñar?

jueves, 14 de julio de 2011

Como niños

Llevaban un par de horas caminando por la orilla del mar. Cuando se hacía insoportable, para combatir el calor, se bañaban. La sensación del agua fría sobre la piel les insuflaba una buena dosis de energía. A lo largo del día habían dado rienda suelta a la imaginación y jugado como niños. Habían competido en carreras por mar y tierra y luego habían vestido sus cuerpos con la arena. Las ahogadillas y las guerras de arena los había hecho tropezar y tragar agua, pero siempre entre risas y empujones cómplices. Con permiso de la razón, dejaron a un lado todos los problemas y dejaron que la imaginación meciese su ilusión.
Juntos contemplaron la caída del sol. El cielo se tiñó de los colores del fuego y el mar le devolvió el reflejo. La pasión del sol se descubrió en su último beso, cuando se lo tragaron las olas. Sin embargo, su despedida arrastró consigo los colores del mundo. Las palmeras perdieron el brillo de sus hojas y se abrigaron de azul para la noche, en la arena bailaron un sinfín de contrastes y el manto de estrellas de la luna sustituyeron los celestes y rojos del cielo.
Con la luz de la luna como faro continuaron un paseo que no expiró hasta que empezó a refrescar. Entonces, encendieron una hoguera en la orilla, aprovechando que las rocas del acantilado los protegía del viento. Cocinaron los peces que habían pescado a lo largo de la mañana y, a medianoche, se recostaron cerca del fuego para contar nuevas historias. De vez en cuando, se interrumpían y contaban las estrellas. Unían los astros para crear figuras y ganaba quien encontraba la más original. Pasearon dragones, tenedores, sirenas y pingüinos por el cielo, mientras la luna los observaba con envidia.
Sólo cuando el sueño empezaba a entorpecer sus párpados decidieron regresar a la realidad. Ella agitó el cascabel que prendía de su cuello y cerró los ojos, él la imitó al instante. Cuando los abrieron, el murmullo del mar se había silenciado y la arena era la hierba recién cortada de un parque. Los niños pequeños gritaban en la zona de juegos y los coches ronroneaban más allá. Divertidos, cruzaron sus miradas y sonrieron. La imaginación siempre sería el gran misterio de sus sueños.

3 comentarios:

  1. eres increible sureña ;)

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  2. Banca,es ....precioso y esta lleno de colores.Bssss

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  3. Unas imágenes tan hermosas que solo podrían salir de tu cabeza :)

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