¿Te atreves a soñar?

lunes, 14 de diciembre de 2015

Ciudadanos, las farmacias y los programas electorales


Ciudadanos escucha, y lo digo tras un suspiro muy largo porque hasta ahora los partidos han jugado más bien a hacer oídos sordos. En las pasadas elecciones andaluzas, Ciudadanos se presentó con un “modelo de mínimos” en el Programa Sanitario, es decir, la liberación de las farmacias. Como andaluza, me saltaron todas las alarmas, porque lo primero que me llamó la atención cuando vine a vivir a Navarra fue la cantidad de oficinas de farmacias que hay (solo en mi barrio tengo localizadas ocho y tres de ellas, en la misma calle). No podía entender cómo defendían un modelo que a la larga destruye los comercios.

Pero rectificaron. Poco después de las elecciones, el secretario de Acción Política de Ciudadanos, Antonio Espinosa, aclaró que entre sus intereses no está el que las oficinas de farmacias tengan que cerrar. Los representantes del sector farmacéutico pidieron más concreción y el partido la ha dado. En su programa electoral ha dedicado líneas a este tema. Han eliminado el “modelo de mínimos” y apuestan por un modelo de farmacia comunitaria asistencial, lo que quiere decir que sus profesionales trabajan con vocación de servicio a la comunidad.

Además defienden servicios, como “la prescripción repetida”, que aliviarán las colas de los centros de salud y resultarán más cómodos para los ciudadanos. Así los pacientes podrán recibir la medicación durante un periodo de tiempo desde su farmacia sin necesidad de volver a la consulta del médico.

Pero regresando al momento del suspiro, cuando me di cuenta de que Ciudadanos había entrado en razón en este punto, me propuse revisar los demás programas electorales, los de los otros tres partidos más fuertes. ¿Qué dicen sobre las oficinas de farmacia?

El Partido Popular asegura que en Sanidad deben “seguir por la senda de la gestión eficiente” y se centra principalmente en lo que llaman “medidas de salud digital”, que se refiere a las recetas electrónicas, el acceso de los pacientes a la historia clínica y la tarjeta individual interoperable. No dicen nada de liberalización de las oficinas de farmacia, lo cual no me gusta por una razón: que ya ha estado antes entre sus propuestas. Quizá se hayan dado cuenta de que afirmar algo en el programa y luego hacer lo contrario es más peligroso que si directamente se suprime y luego, cuando gobiernan, lo proponen.

PSOE y Podemos son en tema “oficinas de farmacia” una hoja en blanco, o una nube. Por destacar algo, el Partido Socialista menciona una “estrategia de precios del medicamento”, de modo que estos resulten más accesibles al paciente y Podemos prohíbe explícitamente el copago sanitario y farmacéutico. Algo que ha repetido Pablo Iglesias a Albert Rivera en los últimos debates, a modo de reproche, pues Ciudadanos ha propuesto que el copago (que según ellos sería reembolsable) “solo podría utilizarse como elemento disuasorio en aquellos pacientes menos graves que tengan la posibilidad de administrar mejor el uso de medicamentos o servicios sanitarios”.

Las gafas que me he puesto para escribir este artículo son unas de tantas miles con las que se pueden leer los programas electorales. Cada ciudadano tiene sus preocupaciones e intereses así que, después de quitaros estas, poneos otras y empezad de nuevo. Quizá incluso lo encontréis divertido. 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Bibi quiere amar


Rosvinta se relamió. Removió el contenido del caldero, que borboteaba y salpicaba un polvo dorado, y canturreó una canción de cuna. Más allá, Adelaida acariciaba el pelo de Bibi, quien miraba a través de la ventana con nostalgia.
—Créeme pequeña: lo agradecerás. Que ahora no lo ves, porque eres joven, pero un día te alegrarás.
Bibi no contestó. Mantuvo la mirada perdida más allá del bosque que cercaba la mansión. Adelaida le acarició la cara y jugó con su pelo.
—Eres muy bella, niña mía. Tienes una piel suave como las flores y esos ojos tan grandes… Si te quisiera menos, te los arrancaría para cambiarlos por los míos.
Detrás de las montañas, Diego la estaría buscando. Habían quedado en encontrarse en el crepúsculo, y el mar ya había comenzado a tragarse el sol. Las lágrimas de Bibi desfilaron por sus mejillas y Adelaida se apresuró en recogerlas.
—No llores, que tú serás inmortal. ¿Sabes lo que darían esas criaturas despreciables por ser como nosotras? Oh, mi pequeña, no sabes lo afortunada que eres en realidad.
La purpurina se desparramó por el suelo y Rosvinta rompió a reír.
—¡Mira, mira cómo me brillan los pies!
—Cállate, estúpida, que la niña está triste.
—¡Me brillan, me brillan!
Rosvinta comenzó a dar vueltas por la habitación con el palo de escoba en ristre. Cuando se le pasó la euforia, los brillos habían quedado suspendidos en el aire. Adelaida estornudó y empezó a agitarse como si la hubiera poseído el demonio. Bibi, ajena a sus hermanas, lloraba. Estaba a cientos de kilómetros de Diego y, sin embargo, escuchaba sus gritos y le veía golpear el suelo de la cueva donde se habían citado. Pero no podía escapar, porque Rosvinta le había obligado a tomar una pócima que le robaba la magia; la suya no era tan fuerte como la de ellas. Cerró los ojos y sintió de nuevo las manos de Adelaida en su cuerpo.
—Vamos, mi niña, ven a bailar conmigo. Está oscureciendo y el remedio de Rosvinta ya casi está. Cuando lo bebas, mi pequeña querida, cuando lo bebas, será como si tu vida empezase de nuevo. Ya no habrá hombres, porque no valen nada. No tendrás que sufrir nunca más por amor —soltó una carcajada y le enredó los dedos en el pelo—. Ese dolor que sientes, esa punzada tan aguda, la olvidarás, como lo olvidarás también a él. Vas a ser libre, mi hijita, vas a ser tan libre que nos lo agradecerás.
Le pusieron la copa en las manos, una vasija de oro que decían haber robado a un rey, y Rosvinta empezó a dar palmas.
Bibi pensó en Diego mientras le acercaban la poción a los labios.
—Preciosa, olvídalo. Ellos solo querrán jugar contigo.
Saboreó el líquido dorado y sintió que le desgarraban el corazón. De pronto no sabía de qué color eran esos ojos que la habían enamorado. Perdió después el recuerdo de las caricias. Cuando se borraron sus besos, Bibi aulló fuera de sí.
Lanzó la copa contra las brujas y echó a correr hacia el caldero. Mientras Rosvinta reía y repetía que la purpurina le había mojado los pies, la joven se sumergió en aquel líquido maldito. Si iba a olvidarlo a él, quería olvidarlo todo.



jueves, 3 de diciembre de 2015

Veintiuno

Tú me haces sonreír. Me haces sentir vivo... dice la canción. ¿Cómo podría decirlo mejor? Cuando estoy cansada, recurro al mismo libro. Como si ahuyentase todos los males, busco en sus páginas dónde está la frase para mí. Siempre la encuentro. Unas veces la he subrayado antes, otras es alguna que pasé inadvertida. Esta vez iba escrita en un pósit amarillo con tu firma. Tuve que leerla varias veces para darme cuenta de que era real, que un pequeño milagro había crecido en la página 21. Probablemente la escogiste al azar, pero hace unos días que se me aparece el número en todas partes; una especie de señal, supongo. Y podrá sonarte cursi, pero me ha hecho sentir especial. He imaginado el mundo cayendo sobre mí y he pensado "se puede acabar, porque soy feliz". Probablemente solo tú vayas a entender estas líneas. Espero que, cuando sientas ese cansancio que sentí yo, te topes por azar con este blog.